Una Mirada a la Intimidad del Chaco

01-06-2010
 






La muestra fotográfica "Viaje al Chaco Central" -del 3 de junio al 4 de julio en el Centro Cultural Borges- ofrece una mirada espontánea y abre una puerta hacia la gente, costumbres y medio ambiente de los pueblos aborígenes que pueblan esa región.
CULTURA 

Dolores Pruneda Paz

Las imágenes fueron tomadas por el fotógrafo Pablo Rey durante dos viajes que realizó el último año a ese sector del Gran Chaco, que abarca el este de Salta y todo Formosa, delimitado al norte por el río Pilcomayo (río de los pájaros en quechua) y al sur por el antiguo cauce del Bermejo. 

Las fotografías son la contraparte de un intenso trabajo documental realizado por Rumbo Sur, un grupo interdisciplinario -sociólogos, comunicadores, antropólogos y cineastas- que en 2001 se conformó como asociación civil pero hace 14 años viene investigando sobre el patrimonio cultural y social argentino. 

Por este motivo la muestra estará enmarcada en una serie de charlas y proyecciones realizadas para Canal Encuentro de la mano de la productora Fortunato Films, sobre la difícil situación de las comunidades wichi, chorote, pilagá y nivaklé en un entorno socio-político y económico que los niega la mayoría de las veces. 

El viaje que Reyes emprendió junto al equipo de Rumbo Sur estuvo matizado por la emergencia provocada por el alud de febrero de 2009 en la localidad salteña de Tartagal: ya organizado el circuito y sin poder correr las fechas realizaron su investigación rodados por el dengue y rutas intransitables. 

"Recuerdo que antes de viajar una orden judicial había frenado los desmontes en el chaco salteño y la pregunta que rondaba en todas las bocas era si el alud era producto en parte de arrasar miles de árboles y ralear el terreno", dice Rey en diálogo con Télam. 

Los documentales dan voz a esa realidad, las demandas de los aborígenes por el derecho a la tierra, la autodeterminación y la libertad de manejarse con sus propias leyes ancestrales en cada comunidad; mientras que las fotografías son una suerte de apología, un elogio a esa identidad misma. 

"La foto hace un contrapunto con ese mundo aborigen vinculado a lo poco dignificante -la pobreza de la tierra usurpada y despojada de sus riquezas naturales- y muestra una mirada asombrada ante la abundancia de ese lugar ajeno y lo distinto que ofrece en cuanto a posibilidades del paisaje y habilidades de su gente", asegura Rey. 

En resumidas cuentas, "un observador dispuesto a encontrar la paridad, una muestra en positivo sin subestimar. El objetivo fue reflejar, mostrar y compartir mi admiración por todo lo que vi", sostiene. 

Así se cuelan entre la placidez blanco y negro de los esteros formoseños -ya cuentan con su documental mostrando el daño ambiental causado por una ruta que funciona como presa e inunda buena parte de su extensión- la agitación de juegos infantiles. 

Una nena ríe mientras desanda las formas enrevesadas que con un hilo de chaguar (cactus del monte) armó entre sus dedos; la risa tiene eco en un grupo de niños wichí que, con sus bracitos en forma de asa, se dejan guiar por un amigo campo abierto, no importa que si se caen deban volver a empezar. 

Las fibra de chaguar es la misma con la que los mayores tejen las yicas -de un fuerte valor identitario, cada uno tiene la suya con diseños específicos- o la inmensa red tijera de tres metros que, unida a dos extensas varillas, usan para pescar en el agua del Pilcomayo, bien lejos de las urbanizaciones modernas. 

"El Pilcomayo es un río de barro, en sus aguas no se ve nada y los hombres se sumergen varios minutos bajo el agua con esas redes enormes sin abrir los ojos, para sentir los peces dicen, y así los atrapan. O se quedan parados en la orilla mirando las olas y meten la red en el momento en que trae un pez, son capaces de saber cuál es antes de sacarlo del agua", cuenta admirado Rey. 

Mauricio es otro de los personajes que pueblan sus fotogramas: el `cachiveo` (canoa de palo borracho ahuecado) que flota en el bañado es el mismo que le llevó hasta el `curiyú` de cuatro metros que atrapó con sus propias manos, una especie de anaconda. 

"Salimos a andar por el bañado y el tipo solo en su cachiveo se hace señas con el que nos llevaba a nosotros porque ve un `curiyú` asolándose. Acechó al animal contra el viento, para que no lo olfatee, lo atrapó con sus manos y lo devolvió al agua porque no necesitaba su cuero", rememora el fotógrafo.

Estas son algunas de las anécdotas del medio centenar de imágenes que a partir de las 19 del jueves podrán verse -con entrada libre y gratuita- en el edificio de Viamonte y San Martín. 

Los documentales y charlas sobre interculturalidad, el derecho a la tierra, espiritualidad e historia se sucederán desde el 15 de junio de la mano de reconocidos antropólogos como Morita Carrasco y John Palmer; y representantes de `Lakha Honat` (Nuestra Tierra) y el Centro de Estudios Legales y Sociales(CELS), entre otras organizaciones.